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Isaac Villamil y Jessika MarcanoPor Waldo González López - www.TeatroenMiami.com 

Fotos: Zoraida V. Fonseca

Las múltiples sesiones de la «opción más novedosa que ha llegado a Miami»: Microteatro, ya en su 4ª temporada, constituyen una apreciable oferta que, al alcance de todos los bolsillos (sólo $5 cada función) no deben pasar por alto los fans de la cada vez más promisoria escena latina de Miami.

   Así, la noche del pasado viernes me permitió apreciar, en dos Sesiones (Primetime y Golfa), once espectáculos de varia invención, todos marcados por la búsqueda de temas, sin modas y sí modos no convencionales de abordar las tampoco nada comunes piezas que —también por su brevedad (apenas 15 minutos— resultan retos para breves ratos, tales ritos de magia escénica, que nunca caen en bolsillos rotos —y valga el jeu de paroles o, en español, juego de palabras.

 

SIN DIRECCIÓN

La noche se inició a las 8 (Sesión Primetime) con Sin dirección que, a partir del valioso texto de Miguel Alcantud y Santiago Molero y, en lograda puesta de Victoria Collado, es interpretado con excelencia por Issam Villamil y Jesika Marcano.

   El amor une y, sólo eventualmente, desune con fiereza y verdad a estos jóvenes que, por sobre todas las cosas, luchan con pasión por mantenerse juntos, contra todas las banderas.

   Sí, porque se trata de una intensa extensa historia de amor (loca intensidad mediante) que, sellada por la idolatría entre dos, ha sido ampliamente reflejada en las letras, desde la Antigüedad (con la novela iniciática del tema: Dafnis y Cloe, del griego Longo), pasando por Las (goethianas) aventuras del joven Werther, las inglesas Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, La (francesa) dama de las camelias, de Alejandro Dumas, la garcíamarqueña El amor en los tiempos del cólera, la mexicana, Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, hasta llegar a La casa de los espíritus, de la chilena Isabel Allende, para no entrar en el Teatro, con Romeo y Julieta y Otelo a la cabeza.

   Estas obras y muchas más (cuya sola mención no cabría en estas líneas), reflejadas en cine, teatro, ballet y otras manifestaciones artísticas, evidencian, en amplísimo haz, el reflejo artístico de un tema que, no por manido (siempre que se trate con rigor y novedad, y tal es el caso), sigue interesando a tantos, a muchos, a todos, a pesar de la loca vida humana, ¿demasiado humana?, que acontece en la posmodernidad, sobre todo en este aún más orate siglo XXI, pronosticado, por tantos y tontos augures, como el fin del mundo.    

   En alegoría a un filme de la talla de El (buñuelesco) ángel exterminador y al cortazariano cuento La casa tomada, los trágicos y reales amantes (que tampoco pueden salir de su refugio) padecen el encierro sicofísico que, interpretados por los jóvenes y magníficos actores Issam Villamil y Jesika Markano, prueban y comprueban hasta la saciedad su excelente preparación y dominio físico, dotado de un asombroso despliegue de energía en sendas interpretaciones que convencen y vencen en esta prueba de fuego.

 

Yarani del Valle y Jorge HernandezPAPELES

La segunda opción de la noche fue Papeles, una no menos original pieza de Héctor Pino y Brad Beckman que, anunciada como drama, aborda con fino humor y realismo, un tema en apariencia común, mas no asumido de tan feliz manera como la que aporta la dirección Joann María Yarrow: una joven (proveniente de Holanda) y un hombre (llegado de Cuba), detenidos por Inmigración en un aeropuerto internacional (¿el de Miami?), esperan sentados y preocupados entre los espectadores (a los que involucra) —y recuerda al crítico el “teatro de creación colectiva” a la manera cubana, tan popular en Latinoamérica décadas atrás—.

   Sólo que en este caso la obra posee la visible calidad otorgada por dos genuinos dramaturgos que no escriben obras solicitadas por “instancias de arriba”, sino por su propia voluntad y con talento, textos como este de plena actualidad social y política en los complejos tiempos actuales de infiltrados y terroristas.

   La múltiple praxis como actor, cantante y profesor cubano Jorge Hernández (recordado por el crítico en sus excelentes dúos con la menos valiosa vocalista Miriam Ramos en La Habana de los ‘80, como por muchos televidentes miamenses en su lograda caracterización del malévolo polaco en La Maid en Manhattan y, aun, por numerosos amantes del bolero y la canción en sus magníficos espectáculos con otras populares intérpretes en grandes teatros también miamenses) quedó plasmada plenamente en su ¿sólo divertido…? rol de inmigrante.

   Temeroso por la citación recibida, espera y se desespera en la Sala de Inmigración, si bien antes ha dado ánimos a la igualmente temerosa “holandesa”, al ser llamado a la ventanilla, comparte con la joven (que marcha tranquila cuando su caso es aclarado) ese miedo que antes la acosara y del que ahora él se siente atrapado. Por ello, escribí entre signos de interrogación ¿sólo divertido?

   En la primera ocasión que veo actuar a Yaraní del Valle, resalto la interpretación de la joven actriz, quien ofrece muestras de talento en su papel de chica que, un tanto alocada, se siente temerosa en tal situación y clama por su madre.

   Tanto Jorge como Yaraní dan vida a sus respectivas criaturas con naturalidad y frescura en sus diálogos, virtud que, junto a la calidad del texto y la certera dirección, hacen de este otro atendible momento en las noches de Microteatro. 

 

Dania PerezDEL OTRO LADO DE LA PUERTA

¿Teatro dentro del teatro? De alguna manera, ello corresponde a esta apreciable pieza de Ariel Capone, dirigida con acierto por Orlando Urdaneta e interpretada, con visible altura actoral, por Dania Pérez y Raúl Durán.

   La trama, infrecuente, representa una no común y, por ello, atractiva historia entre un experimentado director teatral y una joven aspirante a actriz, cuyo ¿ingenuo? erotismo, influye en la actitud del maduro realizador y su deseo de poseerla, en un remedo del gato que ansía atrapar al ratón.

   De tal suerte, la microhistoria precisa que la aspirante a actriz pretende incorporar a una chica como ella, de apenas 20 años, que pretende suicidarse por una temprana frustración. Al final, de perseguido ratón, la ¿ingenua? aspirante a actriz devendrá el ¿experimentado? gato persecutor.

   El preciso montaje en dos planos/tempos, le permite descollar a ambos intérpretes. En consecuencia, resultan magníficos los excelentes laboreos de ambos actores, tanto la honda introspección de Raúl Durán que va in crescendo, como el muy logrado cambio de víctima a victimaria asumido por Dania. Sin duda, por sus valiosos resultados, Del otro lado de la puerta fue uno de los mejores momentos de la noche.   

 

TRES PESTAÑEOS

Desde la primera edición en Koubek Center, sobresalió este impredecible título concebido y dirigido por Eduardo Pardo, de regreso ahora a la cada vez más atractiva cartelera de Microteatro.

Adriana Barraza y Arnaldo Pipke   Como el suspenso Amnezia —del propio autor y director— (quien también repite en esta nueva edición), Tres pestañeos cuenta con la sobresaliente actuación de la prestigiosa Adriana Barraza, valiosa actriz y profesora del Acting Studio, academia dirigida por ella y por el también intérprete y maestro Arnaldo Pipke, quien igualmente la secunda en ambas representaciones.

   Calificado de “Drama interactivo”, Tres pestañeos resulta, ante todo, el óptimo ejemplo de cuanto puede alcanzar una gran actriz con su sólida labor profesional en la escena, una de las más altas presenciadas, disfrutadas y aplaudidas por el crítico desde su arribo a Miami.   

   “Un viaje al pasado” —según lo califica la prisionera, acusada de asesinar a su madre— es el (casi) monólogo de quien confiesa al jurado qué la motivó a cometer el nefasto hecho. Sólo en la conclusión de la pieza —tal un filme policial—, el público conocerá las verdaderas causas del horrendo crimen, gracias a la decisiva participación del policía celador (Arnaldo Pipke) quien, a petición de la prisionera, dará lectura a su importante confesión. 

   Al margen del tratamiento del poco común tema (del que solo al final el público conocerá los graves motivos del hecho motivador en la pieza de tintes policiacos), destaco la valía interpretativa de la Barraza, entre cuyas numerosas virtudes, subrayo tres: su contención (que controla la lógica emotividad de la historia), su cadena de acciones, como su concentración, fusionadas en la consecución de este deslumbrante desempeño en una magnífica puesta minimalista. 

 

Pablo de Cuellar y Carlos SanzLA AUDICIÓN  

Otro título que evidencia la presencia de la escena como motivadora de obras y representaciones en el presente Microteatro —y he aquí una de sus peculiaridades— es esta pieza con autoría de Albert Espinosa, dirección de Jo Estrada y actuación de Pablo de Cuéllar y Carlos Sanz. 

  Un joven actor (Carlos Sanz) se presenta a un casting para la filmación del remake del clásico filme Doce hombres en pugna. Lo recibe el agresivo director (Pablo de Cuéllar) quien —de algún modo enajenado en su confusa actitud (piensa equívocamente que Henry Fonda está vivo)— lo maltrata y veja con su actitud fascista que, por otra parte simboliza el sicario con la víctima, personajes hoy tan comunes en numerosos países, donde el abuso y el maltrato resultan habituales.

   (Valga añadir que La audición evoca cierta aproximación temática con Pedro y el capitán —en tanto muestra dos tópicos esenciales y coincidentes: la presencia de la violencia en escena y la naturaleza del torturador—: la pieza, disfrutada por el crítico en la Cuba de los lejanos 80s, a cargo del Teatro Político Bertolt Brecht, es una de las escasas concebidas por el poeta, narrador y ensayista y sólo ocasionalmente dramaturgo uruguayo Mario Benedetti, quien confesara que de sus cuatro obras, esta era “la única rescatable”).

   El joven aspirante de Carlos Sanz asume, con verdad y conciencia, el texto de honduras conceptuales en su autodefensa-lucha con(tra) el tiránico director de Pablo de Cuéllar y su cruda deshumanización. Así, de una aparente filiación actoral y escénica, ascenderán texto y puesta hasta una oportuna y válida alegoría del mundo de hoy, regido por la ambición, el egoísmo y otros males endémicos.

   La naturalidad lograda por Sanz en el lógico temor del joven actor, contrasta con la excesiva violencia del director asumido por De Cuéllar, cuyo papel (¿sobreactuación o dirección?) recuerda un orate; estoy seguro que, si contiene ambos elementos inapropiados, sin duda ganará en verdad y, por supuesto, credibilidad. Por ahora, tal mancha, no indeleble, marca una precisa diferencia en esta atendible labor, de cualquier modo valiosa por tema y puesta.  

      

Jessica Alvarez y Alejandro ValesPASIONAL

Un tema netamente argentino, interpretado por dos actores de la patria de Astor Piazzola (cuya excelente música secunda y dona mayor aire a la pieza), es Pasional.

   Dirigida por Victoria León y actuada por Jessica Álvarez Diéguez y Alejandro Vales (quien es también su autor), transcurre en dos planos con igual número de discursos escénicos.

   Mientras  atiendo el inteligente montaje y la sobria interpretación de ambos actores, por su afinidad temática, evoco un popular filme norteamericano de 1957: An affair to Remember (Algo para recordar, con Cary Grant y Deborah Kerr, dirigido por Leo McCarey). Tal como en el demasiado azucarado filme, el trágico accidente de una mujer al cruzar la calle, impide el añorado re-encuentro con el hombre, que quedará esperando para siempre a su amada.

   Los intérpretes, quizá a causa del manido tema, en ocasiones no logran apresar, con la fuerza suficiente, la hondura del accidente. Vales, quizás por asumir la doble tarea de dirigir y actuar, no resulta del todo convincente en ofrecer “la mejor milonga de nuestras vidas”, tal asevera uno de los protagónicos.

   Al margen de ello, aplaudo la concepción de la puesta, la ambientación minimalista y —repito— la hermosa música piazzoliana, pues más que convencer, seduce y toca la sensibilidad y el gusto estético-musical de quienes preferimos al brillante compositor y director orquestal, quien iniciado con Gardel y otros grandes músicos, Piazzola elevaría el tango al nivel universal, gracias a sus estudios de armonía y música clásica y contemporánea con la notable compositora y directora orquestal francesa Nadia Boulanger.

 

NOTA EXTRA

La Sesión Golfa se inicia con esta alocada comedia de Science fiction, debida a la polifacética Julie de Grandy (quien es además reconocida actriz, cantante, compositora, poeta y narradora) y dirigida por el múltiple creador George Riverón (poeta, editor, fotógrafo, videasta y actor) y actuada por Amylkar y Daniel Morasso/Martin Bernasconi.

   Todos dan particular vida las aventuras y venturas desempeñadas por los jóvenes actores, quienes provocan la risa de los espectadores, con las mil y una peripecias de su extraterrestre criatura que, tal un transformista, adopta la personalidad del también joven terrestre, que —ebriedad mediante— distingue pasado, presente y futuro. En suma, otro de los varios momentos de lograda comedia en las noches de Microteatro. 

 

Belkis Proenza y Rosa PaseiroESCLAVOS DEL MIEDO

Carmen Duarte y Juan Roca son los responsables de dramaturgia y dirección de otra comedia a tener en cuenta: Esclavos del miedo que, una vez más, permite a Belkis Proenza lucir sus galas de insuperable comediante, mérito probado en anteriores puestas de notable éxito, especialmente en Viejas, vírgenes y p…, hasta pocas semanas atrás en la infatigable cartelera de Havanafama. Ella (con sus morcillas y su asombrosa capacidad de improvisación) y la experimentada Rosa Paseiro, corporizan las incambiables y viejas hermanas que, secundadas por el policía galán de Carlos Brito, hacen de las suyas en este texto, uno de los más simpáticos de la Sesión Golfa.

   Los años, la soledad y carencia de sexo en las ancianas que se aman y se detestan por sus grandes frustraciones (la soltería, primo tempo), ganan la total hilaridad de los espectadores, gracias al magnífico desempeño de las actrices y la hábil dirección de Juan Roca, quien —justamente por su fecunda labor durante un cuarto de siglo al frente de su Compañía Havanafama, descollante por su constancia, rigor y riqueza temática, constituye además, una de las que poseen más intensa y extensa existencia en EUA— merecería, sólo meses atrás, el justo reconocimiento y un hermoso trofeo en Los Ángeles (Hollywood), donde iniciara su reconocida trayectoria escénica.

 

Alba Raquel y Carlos FontaneLECHUGAS

Como para hacer aún más hilarante la noche, la Sesión Golfa ofrece esta comedia que atrapa a todos por el muy resumido texto del narrador cubano Jorge Carrigan, como las certeras asunciones de los experimentados actores puertorriqueños Alba Raquel Barros y Carlos Fontané, en puesta de la propia intérprete que cuenta con la reconocida asesoría dramática del actor y director cubano Valentín Álvarez-Campos.  

   Ante todo, apenas se inicia la pieza, el goce y la risa —supuestos traumas  incluidos— se adueñan del espectador; tal es el humour involucrado en el texto y revivido en la escena por ambos intérpretes (ella, habitual ‘asesina’; él, víctima) que ¿amando? y no amados, viven y se desviven a causa de los traumas y complejos de Apolonio, como por las apetencias y desmanes eróticos de ella.

 

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE

«Noche de comedias» puede definirse la que reúne viernes y sábado —como la dominical de 7 a 9 p.m., numerosas opciones que mueven (y promueven) la más sana risa. Así, junto a las mencionadas, otras opciones concluyen la concurrida oferta del actual Microteatro.

Pamela Marquez y Jose G. Cortines   De tal suerte, ¿Hasta que la muerte nos separe? y Bicéfalo culminan las presentaciones del Koubek Center en esta cuarta edición microteatral. La primera, concebida por Nacho Gabbasa, con la interpretación de Paloma Márquez y José Cortines, es dirigida por el también actor de TV David Chocarro (La casa de al lado y El rostro de la venganza), al que aplaudo por su inteligente elección de votar por la escena, toda vez que constituye la escuela formadora de la genuina actuación.

   Lorenza, la esposa, ha fallecido y el ahora viudo Calixto vive solo en su apartamento, donde evoca a la amada…, pero disfruta su tranquilidad. El fantasma de la joven esposa se mantiene en la habitación, donde observa y participa en todo lo que hace el igualmente joven viudo, sin que él la vea.

   Tal situación causa diversos problemas al vivo y la muerta, quien descubre las pequeñas traiciones del ex marido, con todo lo que ello implica en distintos aspectos de la anterior vida en común, con las consiguientes humoradas de la simpática fallecida.

   Ambos intérpretes se lucen en la breve pieza, que le permitió al crítico descubrir (y reconocer) dos excelentes comediantes, quienes ponen en juego sus potenciales histriónicos, tanto Paloma Márquez (quien explota sus recursos en su plausible Lorenza, lograda con meticulosa labor interpretativa), como José Cortines, igualmente valioso en su muy logrado Calixto.

 

Alex Otaola y Sergio Dore Jr.BICÉFALO

Esta, por último, resulta una opción que, no por sencillo divertimento, deja de interesar a un público ávido de (son)risas en los preocupantes tiempos de hoy, cuando, ávidos de tal goce, al que nadie menos que Michel Foucault dedicara su importante estudio Las palabras y las cosas.

   ¿Comedia de humor negro, tal se anuncia en el programa? Sí, tanto y más es la propuesta concebida por José de Cora y dirigida, con visión minimalista, por Nour Da Silva, apoyada por las acertadas interpretaciones de Sergio Doré Jr. y de Alexander Otaola, quien (aplaudido por sus humorísticos desempeños como el insólito periodista Carlos Recto, en el popular programa de Mega Tv Esta noche tu nigth), aborda aquí otra de sus bien armadas criaturas, con las que prueba y comprueba su sólida preparación actoral en Cuba y continuada en Miami.

   Así —como en el monólogo Las penas saben nadar, de Abelardo Estorino, premiado en la primera edición del Festival de Obras de Pequeño Formato (2011)— el actor ofrece otra dimensión de su «camaleonismo» en su certero personaje de Bicéfalo, bien secundado por el doctoral funcionario de Doré Jr.

   Desde otra perspectiva y con distintos fines, esta grata comedia se une a la amplia gama de piezas humorísticas que divierte a los espectadores entre jueves y domingo, cuando, en el Koubek Center, disfrutan las atendibles ofertas de Microteatro en esta cuarta y válida edición, a cuya infaltable asistencia invito a los ciberlectores de mi columna en www.teatroenmiami.com

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